Cuando a España llegan los meses fríos, su gastronomía se ve representada, sobre todo, por los hogareños platos de cuchara.Ese término agrupa una serie de cocidos, potajes y sopas que, además de calentar y reconfortar nuestro cuerpo, también lo hacen con nuestra alma. Y es que, esos pucheros de toda la vida los solemos asociar al hogar. A nuestras madres y abuelas. Cucharadas de amor y ternura en un viaje que nos hará salivar.
COCIDO MADRILEÑO, MADRID
Madrid es la ciudad del Retiro, el Palacio Real, el Barrio de las Letras y el animado Malasaña. También del Rastro, del Museo del Prado y la Cibeles, pero, para un amante de la gastronomía, la capital de España es la ciudad del cocido madrileño.


Es todo un gozo sentarse frente a una mesa sobre la que desfilan el clásico perol de sopa con fideos, el gran plato de verduras (zanahoria, repollo y patata son las más comunes) con garbanzos y, justo al lado, la joya de la corona, esa bandeja repleta de carnes y embutidos de varios tipos. Morcilla, tocino, chorizo y gallina (o pollo).
FABADA, ASTURIAS
Y si el cocido es la estrella de Madrid, la fabada forma parte indisoluble de la cultura asturiana.


Los meses de otoño e invierno son duros en las montañas y campos asturianos. Por eso, además de un buen fuego, nada puede devolvernos a la vida de una forma más deliciosa que un buen plato de fabada.
Aunque también se puede comer con almejas, la más tradicional es la que acompaña las judías blancas con el exquisito embutido asturiano, siendo la morcilla y el chorizo los ingredientes estrella.
Si quieres probar la mejor fabada del mundo en 2022 –premio otorgado por el Ayuntamiento de Villaviciosa en colaboración con la empresa de eventos gastronómicos Gustatio–, tendrás que acercarte al restaurante ovetense, Cocina Cabal.
COCIDO MONTAÑÉS, CANTABRIA
Con un clima igual al asturiano, en Cantabria también buscan los contundentes platos de cuchara cuando llega la época fría. Aquí, el protagonista principal es el cocido montañés.


Garbanzos, berza, patatas, carne y embutidos acompañan a las judías blancas. Otra variante muy conocida en la zona es el lebaniego, para el que hay que sustituir las alubias por los garbanzos. Un lugar que nos puede hacer llorar de placer al degustar el cocido montañés es el restaurante Parrilla El Fogón, en Pechón.
BERZA GITANA, ANDALUCÍA
En Andalucía, debido a su extensión, existe una gran variedad de platos de cuchara, tanto para el invierno como para el verano. Entre ellos cabe destacar la berza gitana, plato muy típico del extremo sur de la comunidad. Sus principales componentes son las judías, los garbanzos, guisantes y productos de matanza.
Podremos disfrutar de una gran versión de este plato en la jerezana Venta El Albero.
Podremos disfrutar de una gran versión de este plato en la jerezana Venta El Albero.
RECAO DE BINÉFAR, ARAGÓN
Los aragoneses tienen fama de ser gente aguerrida, acostumbrada al frío, pero lo cierto es que nunca harán ascos a un plato tan casero como es el recao de Binéfar.
Unas judías blancas de pequeño tamaño son complementadas con arroz, patatas, chorizo, cebolla, ajo, laurel y una buena dosis de pimentón (picante le da más sabor). Lo prepara con esmero y cariño el cocinero Iván Vilanova en el restaurante Carmen, de Binéfar.
GAZPACHO MANCHEGO, CASTILLA-LA MANCHA
En Castilla-La Mancha, el protagonista indiscutible de la mesa invernal es el gazpacho manchego.


Se trata de un guiso muy completo, en el que las tortas cenceñas manchegas aparecen acompañadas de liebre, conejo, perdiz o pollo. Tomate triturado, pimiento rojo, especias (pimienta negra, pebrella, tomillo, clavo y nuez moscada, por ejemplo), ajos, cebolla, champiñones y aceite de oliva hacen el resto.
Probaremos uno de los mejores gazpachos manchegos en el restaurante El Callejón, uno de los clásicos en Albacete.
SOPA CASTELLANA Y JUDIONES, CASTILLA Y LEÓN
El frío es de sobra conocido en los inviernos de Castilla y León, por lo que aquí han desarrollado un sinfín de platos que nos harán entrar en calor. Dos de los más conocidos son la sopa castellana y los judiones.


La primera está compuesta por pan, ajo, pimentón, chorizo, jamón ibérico picado, huevo y caldo de carne. Mientras que los judiones son grandes alubias blancas, aderezadas con morcilla, chorizo, panceta, pluma de cerdo ibérico, laurel y cebolla.
Ambos platos son cocinados con maestría en el restaurante del Rancho de la Aldegüela y famosos son los judiones de La Granja en Casa Zaca.
OLLETA DE BLAT, COMUNIDAD VALENCIANA
La olleta de blat es un plato de cuchara del que podemos disfrutar en varias localidades de las provincias de Alicante y Valencia. Su versión más completa contiene alubias, trigo, embutido y carne de cerdo, calabaza, cebolla, tomates, nabos y algunas otras verduras. Aquellos que no tienen suficiente con eso, también le añaden lentejas o arroz.
Un plato que haría levantarse a un muerto y que preparan con gran éxito en la Cantina de Ruzafa, en Valencia.
CALDERETA DE CORDERO, EXTREMADURA
En tierras extremeñas también cuentan con una materia prima de gran calidad, lo que hace que sus platos de cuchara sean todos exquisitos. Entre ellos destaca la caldereta de cordero, donde se acompaña la carne de este animal con ajo, cebolla, tomate, pimiento rojo, pimentón, caldo de carne y un chorreón de vino blanco.


El restaurante La Fragua, en Garganta la Olla (Cáceres), es un buen lugar para probar este plato y otras muchas sabrosas sopas típicas de la zona.
CALDO GALLEGO, GALICIA
El tiempo de Galicia, entre los meses de noviembre y febrero, hace que queramos sentarnos junto a una chimenea con un cuenco de caldo gallego entre las manos.
Los grelos –esa verdura amada en Galicia– son los protagonistas de esta especie de sopa, siempre custodiados por habas pequeñas, patata, lacón, algo de chorizo y hueso de cerdo, que le da mucho sabor. Preparan un exquisito caldo gallego en el Mesón A Esquipa, ubicado en la pequeña población de A Salceda (A Coruña).
PATATAS A LA RIOJANA, LA RIOJA
Las patatas a la riojana es uno de esos platos que resultan tan sencillos de elaborar que no nos creemos lo bueno que puede llegar a estar.


Patatas, chorizo fresco, pimentón de la Vera, pimientos, cebolla y aceite de oliva virgen extra son los ingredientes de este manjar riojano. Para probar una gran versión de él, podremos acercarnos a el restaurante Los 4 Arcos, en Briones.
PORRUSALDA DE BACALAO, PAÍS VASCO
La porrusalda es un plato de cuchara típico del País Vasco, pero que, como otros, ha acabado extendiéndose a otras regiones.
Su significado literal es “caldo de puerros”, pero no es sólo esa verdura lo que lleva. Por ejemplo, en su versión de bacalao también añade cebolla, patata, zanahoria (o calabaza), bacalao desalado o fresco, caldo de verduras (o de pescado o pollo), perejil y aceite de oliva virgen extra.
La preparan de cine en el restaurante Ibai Alde, en Pobeña (Muskiz).
GUISO DE TRIGO Y GARBANZOS, MURCIA
Es cierto que Murcia no es una región en la que el frío sea algo común a lo largo del año. Sin embargo, eso no es óbice para que los murcianos también sean unos amantes de la buena cocina de cuchara.
Su guiso de trigo y garbanzos es una excelente opción vegana para entrar en calor, siendo también muy popular durante la Cuaresma y la Semana Santa. El plato está elaborado con trigo, garbanzos, tomate maduro, patata, calabaza, cebolla, judías verdes, alcachofa, azafrán, pimentón y aceite de oliva virgen extra. También se le puede añadir pera e incluso un poco de hierbabuena.
Restaurante Morales es una gran opción, en Murcia capital, para saborear esta vianda y otras muchas recetas caseras murcianas.
DAVID ESCRIBANO
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DAVID ESCRIBANO
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