La envidia que hemos sentido por décadas los uruguayos con respecto a la libertad de movimiento para viajar dentro de Europa está llegando a su fin. Pero no porque el Mercosur permita a sus ciudadanos desplazarse entre los países miembros con total libertad, sino porque en Europa cada vez son más los países que están aplicando la inspección de la documentación a los ciudadanos que ingresan a sus territorios.
Estas nuevas medidas son un gran golpe al turismo, y ni que hablar que los valores de una Europa única están desapareciendo.
A las medidas, semanas atrás, de Dinamarca y Suecia de comenzar a solicitar los pasaportes a quienes ingresan a esas naciones, se suma Austria, que el viernes comunicó que el acuerdo Schengen sobre fronteras abiertas se "canceló temporalmente", según las palabras de Werner Faymann, el canciller austriaco.
Las fronteras abiertas de Europa podrían llegar a su fin, dijo el ministro después de una reunión de ministros de Finanzas de la UE en Bruselas. El sistema de Schengen pronto podría colapsar, con más de 28 estados miembros del bloque si se introducen controles en las fronteras internas, dijo el funcionario a periodistas alemanes.
"Todos los refugiados deben ser controlados, los migrantes económicos deben ser enviados a sus países de origen", dijo Faymann en una entrevista con el periódico Oesterreich de Austria.
El gobierno está implementando un sistema de seguimiento estricto para los solicitantes de asilo, dijo el canciller, quien agregó que, al igual que en la vecina Alemania, sus controles fronterizos están siendo apretados, y la repatriación de los refugiados se llevan a cabo.
Las nuevas regulaciones emitidas por el Ministerio de Defensa de Austria entraron en vigor el sábado 16 de enero de 2016, con el ejército establecido en las fronteras para detener a los refugiados que tengan la intención de ingresar y solicitar asilo allí.

Más de 3.000 inmigrantes que llegaron con identidades falsas ya han sido expulsados desde el 1 de enero, informaron funcionarios de la frontera.
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