Todos están de acuerdo, son muy pocos los lugares en Uruguay que han tenido un cambio tan radical en 10 años.A la persona que no visitaba Punta del Diablo desde la década del 90, le costará reconocer a este balneario que ya ha dejado de ser simplemente un pintoresco pueblito de pescadores para transformase en, tal vez, el destino mas visitado en la costa atlántica, después de Punta del Este.
Lo que mas asombra, a primera vista, es el desarrollo que ha tenido la construcción de cabañas, hoteles, posadas, y hasta desproporcionados edificios de apartamentos, que ubicados sobre la línea costera, van desdibujando el perfil que tuvo este lugar, famoso por sus rústicas casitas de madera, en donde lo bohemio y lo sencillo era lo preponderante.
Hoy, si bien persiste el aire bohemio de antaño, lo normal es ver autos de alta gama, camionetas 4x4, restaurantes que han cambiado los cocineros por chefs, y hoteles con tarifas que comienzan en el rango de los 200 dólares diarios.No hay caso, hay lugares que tienen determinada magia, y están predeterminados a ser los elegidos por decenas de miles de turistas a la hora de disfrutar sus vacaciones.
Entre el publico que ha posicionado a este lugar como uno de sus preferidos es el de los jóvenes, y la principal razón es la discoteca Bitácora, la mas famosa de la costa atlántica, que hace recordar a la disco Space de Punta del Este de los años 90.
Bitácora recibe entre 6 y 7 mil personas por noche, y en la temporada 2013 estrena una nueva ubicación, luego de que las autoridades determinaran su mudanza para respetar el silencio reclamado por los vecinos que fueron instalándose cerca de la discoteca a través de los años.

Cabañas sobre las rocas, con vista a espectaculares atardeceres.

Postal de la playa mansa con surfista incluido.

Una panorámica desde el peñón muestra una seguidilla de construcciones.

De madrugada parten las barcas con los pescadores y sus redes listas para una buena pesca.

Las calles mantienen el estilo rústico de siempre.

La discoteca Bitácora en diciembre se preparaba a inaugurar un nuevo local, para recibir a miles de jovenes cada noche de la temporada de verano.

Una de las piscinas del hotel Aquarella, un cómodo y muy bien ubicado hotel.
Los directores del hotel y del restaurante del Aquarella, excelentes anfitriones. 
El restaurante del Aquarella tiene un buen menú y una simpática terraza con vista al mar.

El predio que antiguamente ocupaba la discoteca Bitácora ahora es un hostel de gran nivel.
No tan bueno...

Los edificios con toneladas de hormigón frente al mar, sobre la línea costera, ¿como recibieron los permisos de construcción?. Jamás se debería permitir construirlos.

La casa abandonada desde hace muchos años en el peñón, debe ser demolida de una vez por todas.
Fotografías: Pasaporte News ©2012
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