
Por Darío Queirolo – Montevideo, 22/2/26
Luego de una maravillosa estadía en Disney, el viajero uruguayo J.Y. vivió, junto a su esposa, su hija y otros 280 pasajeros, una verdadera odisea a bordo del vuelo 989 de American Airlines, desde Miami a Montevideo, iniciado el viernes 21 de febrero y que finalmente arribó a Carrasco el domingo 22.
La historia comenzó el viernes 21 de febrero, cuando el vuelo desde Miami a Montevideo, que debía partir a las 23:00 horas, despegó recién a la 1:30 de la madrugada del sábado 22 debido a un desperfecto técnico. Sin embargo, tras cuatro horas de vuelo, el capitán detectó otro inconveniente y decidió regresar a Miami para solucionarlo, explicando que realizar la reparación allí era más seguro.
Hasta ese momento, poco había para objetar, más allá de la suposición —solo eso, una suposición— de que los aviones que American Airlines utiliza en la ruta a Montevideo no serían los más modernos y, por ende, podrían ser más propensos a fallas.
El verdadero problema surgió al regresar a Miami, más allá de la extensa espera que los casi 300 pasajeros debieron realizar en Migración.
La sorpresa y el descontento fueron mayúsculos cuando recibieron únicamente un vale de 12 dólares por persona para alimentación, pese a que debieron permanecer todo el día en el aeropuerto de Miami. No se les ofreció alojamiento en hotel ni vales adicionales para comidas.
La familia de J.Y. decidió pagar 78 dólares por persona para acceder a una sala VIP y poder descansar en condiciones más adecuadas hasta que se confirmara la nueva salida del vuelo, que fue comunicada a último momento.
Finalmente, el avión despegó a las 20:30 del sábado y arribó a Montevideo en la mañana del domingo 22, acumulando 21 horas de retraso.
En Montevideo terminó la odisea para los viajeros uruguayos, pero no para unos cuantos pasajeros argentinos, que tenían sus pasajes de conexión a Buenos Aires a través de Buquebus, y tuvieron que comprar nuevos pasajes.
Si el vuelo se hubiera iniciado en Europa, cada pasajero tendría derecho a recibir hasta 600 euros de compensación por una demora de esa magnitud, de acuerdo con la normativa de la Unión Europea. En nuestro continente, en cambio, las reglas parecen ser dictadas por las aerolíneas, y un reclamo de esa naturaleza resulta, en la práctica, poco viable.
De todos modos, fueron muchos los pasajeros que aseguraron que presentarán las denuncias y reclamos correspondientes tras lo sucedido.

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