Dar vuelta a un avión no es barato.Otro día, otro drama con las aerolíneas. Pero en este caso la aerolínea ha sido la victima, contrariamente a todos los eventos que han ocurrido últimamente, como con United y Delta, entre otras.
Un juez federal en los Estados Unidos dictaminó el lunes 28 de agosto que un pasajero de Hawaiian Airlines le debe a la aerolínea 97.817 dólares después de que su comportamiento perturbador causó que el vuelo tuviera que regresar a Honolulu en lugar de ir a Nueva York en noviembre pasado.
El Star-Advertiser de Honolulu informa que el pasajero, James August, comenzó a molestar a las azafatas mientras el avión aún estaba en la pista. Su comportamiento continuó en el despegue, ya que supuestamente amenazó a los miembros de la tripulación, así como a su novia, sus hijos y otros pasajeros.
Según el New York Post, August estaba borracho cuando subió al avión y una vez ubicado en su asiento trató de pedir más alcohol. August dice que no recuerda ninguna parte del incidente, pero tampoco ha negado ninguna acusación. Fue arrestado una vez que el vuelo volvió a Honolulu.
La multa de casi U$S 100,000 fue calculada para reembolsar los costos de hacer regresar al avión -incluyendo combustible, tripulación de tierra, costo de aterrizaje y recargo de comestibles- y cubre lo que Hawaiian Airlines tuvo que pagar para reubicar pasajeros en otras aerolíneas. Sin embargo, no cubre el costo de los vouchers de comida que se entregaron a los pasajeros retrasados (que serían U$S 46.900).
Ciertamente no es la primera vez que una aerolínea ha tenido que lidiar con problemas con pasajeros borrachos. Una investigación de la BBC encontró un aumento del 50 por ciento en las detenciones de pasajeros ebrios en el último año, lo que llevó a la aerolínea de bajo costo Ryanair a solicitar a los aeropuertos del Reino Unido a que limíte servir a los pasajeros con un máximo de dos bebidas alcohólicas, usando la tarjeta de embarque como herramienta de control.
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