Dos semanas después de la tragedia de Germanwings, la gente se sigue preguntando ¿quién era Andreas Lubitz y porque hizo lo que hizo? Lubitz era un alemán de 28 años (varios medios mencionan 27 años) nacido en el pueblo Montabaur, donde, hasta el fatídico 24 de marzo, vivió con sus padres, pese a tener otra vivienda en Düsseldorf, el destino final del fallido vuelo.
Sus conocidos y familiares dicen que su sueño desde niño, y mas tarde su obsesión, fue volar.
A la temprana edad de 14 años Lubitz se anotó en un club de vuelo Luftorts Club Westerwald, muy cerca de su casa, donde, acompañado por un instructor tomó lecciones de vuelo en un aeroplano durante un año, hasta que aprendió a volar en solitario.

Klaus Radker, el Presidente de Luftorts Club Westerwald, junto al aeroplano que voló Lubitz.
Pero su mayor ambición era ser piloto de Lufthansa y poder volar sus grandes aviones en vuelos intercontinentales, de modo que solicitó un trabajo en la aerolínea nacional alemana que también es propietaria de la aerolínea Germanwings. Lubitz aprobó una serie de rigurosas evaluaciones - incluyendo pruebas psicométricas que muestran la capacidad del candidato para trabajar bajo presión y manejar el estrés - para ser aceptado en su programa de formación de pilotos. Sólo entre el 4 y el 8 por ciento de las personas que solicitan se les ofrece un lugar, y Lubitz fue uno de ellos.
En 2008, se matriculó en la prestigiosa escuela de entrenamiento de vuelo de Lufthansa en Bremen y, como parte de esa formación, se trasladó en julio de 2010 a su Airline Training Center de Arizona, cerca de Phoenix.
Mas, a pesar de su éxito al entrar en la escuela de vuelo, había señales graves de que Lubitz era un joven profundamente perturbado. En 2009, mientras cursaba su formación, sufrió un "episodio depresivo grave" y comenzó a recibir un tipo de asesoramiento o tratamiento psiquiátrico, según el diario sensacionalista alemán Bild.
Otra fuente dijo: "Durante su formación en la escuela de vuelo de Lufthansa, Andreas fue catalogado como no apto para tareas de vuelo, porque pasó un año y medio en tratamiento psicológico, y tuvo que repetir cursos."
A pesar de estas limitaciones, que deberían haber sido determinantes para que Lufthansa rechazara a Lubitz, este comenzó a trabajar en Germanwings en 2013 y cosechó 630 horas de vuelo.
El episodio en 2009 mostró que Lubitz tenía problemas, que al parecer quedaron adormecidos por algunos años. Hasta que nuevos diagnósticos fueron emitidos por el Hospital de la Universidad de Dusseldorf, donde había sido tratado en febrero y más recientemente el 10 de marzo, manifestando que Lubitz no estaba en condiciones de trabajar como piloto.
Ese diagnostico significaba el fin de su sueño y de todo por lo que había estudiado y trabajado en su vida. No podría llegar a ser piloto en Germanwings, y mucho menos en Lufthansa.
Sin dudas que a Lubitz se le vino el mundo abajo. Tenía un problema grande, a nivel emocional y laboral.
Pero entre sufrir por tener un enorme problema, y decidir asesinar a 149 personas inocentes, hay un abismo.
Quienes han viajado en un vuelo comercial saben que mientras los pasajeros esperan para embarcar en la sala de espera, los pilotos y las azafatas ingresan en primer lugar, por la misma puerta que los pasajeros usaran momentos mas tarde.
De modo que es inevitable ver a quienes serán los pasajeros del vuelo.
Sin ningún lugar a dudas Lubitz vio a la mayoría de los pasajeros del vuelo 9525 de Germanwings que volaría de Barcelona a Düsseldorf: niños, bebes, mujeres, familias, matrimonios, jóvenes, ancianos.
¿Y aun así, decidió destruir la vida de cada uno de ellos, porque a el se le arruinaba el sueño de ser piloto de Lufthansa?
Lubitz puede ser catalogado como depresivo, perturbado e incluso loco. Pero en primer lugar de ser considerado como un cruel asesino, digno del mayor desprecio, por justamente haber despreciado el valor de 149 personas que nada tenían que ver con su desgracia.
Cada una de las 149 víctimas tienen una vida, una historia y familiares y amigos destrozados por la decisión de Lubitz. Ciertamente los 16 alumnos alemanes y sus dos profesores fueron de los más llorados por los habitantes de todo el mundo, pero tal vez sea la muerte de una joven madre y su bebe de 7 meses la que transmite la imagen más cruel y desgarradora del asesinato en masa de Lubitz, el asesino de Montabaur.

La joven inglesa Marina Bandres que falleció junto a su bebe de 7 meses.
Darío Queirolo/Pasaporte News ©2015
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