Darío Queirolo /// Con la demanda que 125 ex-empleados de Pluna acaban de presentar contra el gobierno, los otros ex-empleados de Pluna que llevan adelante el proyecto de Alas-U, antes de comenzar a volar, ya están sintiendo en carne propia lo difícil que es ser empresarios. Sin dudas es más fácil ejercer un papel dentro de un sindicato, reclamando o realizando paros. Ojo, los reclamos que los sindicalistas realizan, siempre buscan un noble objetivo, que es lograr la prosperidad de cada empleado. Pero el camino a la prosperidad general, tropieza con la realidad del mundo comercial, cuya percepción, en su real dimensión, solo la tienen los propietarios de las empresas.
Solo los propietarios sufren en carne propia la realidad de mantener viva una empresa. Un desafío permanente que enfrenta una sumatoria de obstáculos que incluye sobrellevar la implacable competencia; contar con la debida capacidad de sus empleados; poder afrontar los impuestos y costos que serán predecibles o no, de acuerdo a las distintas coyunturas que se presentan a diario desde mil frentes.
Es entonces a partir de ahora, que el equipo de ex-sindicalistas y empleados de Pluna están aprendiendo lo difícil que es llevar adelante una empresa, en un mundo donde la honestidad, los méritos, conocimiento y la buena voluntad, conforman apenas un pequeño porcentaje de lo que se necesita para mantener a flote una compañía. Ni que hablar de ser exitoso. Para lograr esto se necesitan, además, una cantidad de cualidades como talento, idoneidad, intuición, olfato, agallas, respaldo económico, capacidad superlativa de negociación, una buena cuota de suerte, y, muy importante, el compromiso y la fidelidad del equipo humano. Sin esta ultima condición, la empresa estará condenada al fracaso.
Cuando el sindicato de Pluna decretó el paro de 48 horas, con o sin razón, al comienzo de las vacaciones de julio de 2012, estaba colaborando con el fracaso de la aerolínea. No estaba decretando el cierre, pero si colaborando para que ello ocurriera. Días más tarde, algún ofuscado gobernante, ignorante de la importancia de una aerolínea nacional, decretaba el cierre de Pluna.
Irónicamente, en estos días, 125 ex-empleados de Pluna están ejerciendo su derecho de realizar lo que consideran una justa reclamación,-como lo ejercía hace un año el sindicato al realizar el paro de 48 horas-. Claro que con esa medida tal vez estén colaborando a decretar el aborto de un proyecto que le vendría muy bien a Uruguay. El mismo gobierno que es demandado es el que tiene la última palabra a la hora de apoyar el proyecto de la nueva aerolínea.
Uruguay necesita mejorar sustancialmente su conectividad. El éxito y el crecimiento del turismo uruguayo depende de ello. La noticia que acaba de notificar TAM acerca de la eliminación, a partir del 1 de enero de 2014, de su vuelo directo entre Río de Janeiro y Montevideo es una pésima noticia.
Bienvenida Alas-U si es que logra superar cada problema que se le presente, en forma permanente, cada día de su existencia.
Porque el mundo real es muy, muy complicado.
