Darío Queirolo /// 5 de Julio de 2012, fecha trágica en la historia de la aviación uruguaya. 75 años después de su nacimiento, ese día dejó de volar por decisión de su ultimo propietario (el estado uruguayo) la aerolínea PLUNA, que a pesar de muchos errores de los anteúltimos propietarios (Leadgate) había aumentado su red de rutas en la región, obligando a sus competidores a ofrecer precios razonables en las rutas que conectaban a la capital uruguaya con Buenos Aires, Santiago, Río y San Pablo. El cierre generó en ese momento un gran descalabro en el transporte aéreo uruguayo y regional, a nivel de pasajeros, agencias de viajes, operadores mayoristas uruguayos y extranjeros. Un año más tarde, todos ellos se han ido reacomodando para seguir viajando o vendiendo pasajes en otras aerolíneas.
Lo que no se ha podido recuperar es la franja de tarifas razonables y atractivas.
La falta de competencia, sumada a que Lan y Tam ahora son una sola aerolínea, ha generado una suba de tarifas que les permite a las aerolíneas (LAN, TAM, GOL, Aerolíneas Argentinas) facturar mucho más que antes, pero impide el incremento del tráfico de turistas, tan necesario para todos los demás actores de la industria turística, como son los hoteles, transportistas terrestres, restaurantes, etc.
Si a las tarifas elevadas le sumamos las medidas extremas que aplica el gobierno argentino para desestimular los viajes al exterior de sus habitantes, entonces el panorama, si bien no es nefasto, dista de ser optimista. De hecho, días atrás la Ministra de Turismo LIliám Kechichian informó al Parlamento que en los primeros 5 meses del 2013 ingresaron a Uruguay 100,000 turistas menos que en año pasado.
Seguramente que si.
¿Habría mayor competencia de tarifas, y por lo tanto tarifas más económicas que las actuales?
¿Hay razones para pensar que el proyecto BQB es creíble a largo plazo?
En julio de 2012 el cierre de PLUNA fue un error. En octubre de ese año, la crítica hacia López Mena por parte de la prensa y algunos políticos, también fue un error.
Estos errores, ¿servirán de experiencia?
Sería bueno pensar afirmativamente, aunque estamos viviendo tiempos en que la autocrítica es casi inexistente, y es dificil que los que se equivocan admitan sus errores.
El tiempo lo dirá.
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