Los momentos complicados, como los generados por las aplicaciones tipo Airbnb, por los que está atravesando la industria hotelera de los EEUU, están a punto de aumentar. Y será por parte del propio Presidente de los EEUU. Barack Obama ha ordenado que todos los empleadores con 100 empleados o más deben presentar un informe detallado que describa la información salarial de los empleados, desglosados por raza, sexo y origen étnico.
El motivo es bueno, ya que Obama está tratando de dar transparencia a las contrataciones y solucionar las discrepancias salariales. Pero si bien es una causa que uno puede apoyar, sin dudas generará, en la práctica, un dolor de cabeza gigantesco a la industria hotelera.
Hay que reconocer un estereotipo políticamente incorrecto: los hoteles tienden a contratar a mujeres de minorías étnicas como personal de limpieza. Y este estereotipo, el de imaginar a una empleada de un hotel como una mujer hispana, existe por una razón, y es que es una realidad, hay enormes porcentajes de personal de limpieza conformado por mujeres hispanas.
Hay razones para esos estereotipos. Pero ya sea que esas razones sean buenas o no, entendibles o no, los hoteles se verán obligados a admitir que tienen una brecha salarial enorme, no sólo en género, también a nivel racial y étnico.
Si los gerentes de los hoteles actualmente se preocupan por las opiniones que sus huéspedes dejan en TripAdvisor, esta ordenanza del Presidente Obama les va a generar auténticas pesadillas.
Hay que ser sinceros, cuando los medios de comunicación descubran que Westin / Hyatt / Marriott le pagan a las mujeres hispanas sólo un 25% de lo que le pagan a los hombres de raza blanca, los titulares van a ser escandalosos.
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