Con salas colmadas y destacadas presencias artísticas tuvo lugar la décimo segunda edición del Festival Internacional Piriápolis de Película, que se desarrolló del 2 al 4 de octubre en las instalaciones del Argentino Hotel Casino & Resort.
Más de 60 producciones, entre cortos y largos de Argentina, Brasil, Chile, España, México y Uruguay, entre otros, fueron presentadas en estrenos absolutos para nuestro país. Una intensa actividad a lo largo de tres jornadas que atrajo a númeroso público del país y la región. Realizadores, productores, distribuidores, críticos y estudiantes de cine se dieron cita en las espléndidas instalaciones del Argentino Hotel.
Se realizaron sendos homenajes a destacadas personalidades del cine latinoamericano y se recordó a queridas figuras del mundo del espectáculo, como el director Sergio Renán, fallecido este año. Entre los puntos que más convocó al público estuvo el homenaje a China Zorrilla, que permitió rever Elsa y Fred, de Marcos Carnevale, una de sus más recordadas películas, de la que se cumplió una década de su estreno.
Para participar de dicho homenaje llegó especialmente al actor Carlos Perciavalle, quien con emoción se refirió sobre quien fuera su amiga dentro y fuera de la escena. En la ocasión el Municipio de Piriápolis le entregó un reconocimiento especial. Perciavalle presentó además El cielo del centauro, sugestiva creación de Hugo Santiago, en la que actúa y que fue presentada el domingo 4 como cierre del festival.
Esta fiesta del cine abrió sus puertas el viernes 2, con la avant – première exclusiva para nuestro medio de la producción argentino- española Zonda, folclore argentino, del maestro español Carlos Saura, quien se aproxima aquí al folclore del vecino país. El productor Marcelo Schapces, presentó el filme y se contó con la actuación en vivo de dos integrantes del excelente conjunto Metabombo, quienes brindaron un aplaudido espectáculo.
Otro de los momentos culminantes fue el que se tributó este año con el Premio a la Trayectoria para el cineasta argentino Alejandro Agresti (Buenos Aires viceversa, Una noche con Sabrina Love, El viento se llevó lo qué, Valentin, La casa del lago), de quien se exhibió El acto en cuestión, una de sus más importantes creaciones presentada en flamante copia digital. Agresti participó en una conferencia acompañado por el actor y periodista argentino Carlos Hugo Aztarain y el crítico uruguayo Christian Font.
Entre los varios realizadores que llegaron se destacó Javier Olivera, el hijo del realizador Héctor Olivera, quien fuera homenajeado hace unos años en Piriápolis, quien presentó La sombra, donde ofrece una mirada íntima y personal sobre la figura de su padre y la casona familiar de su infancia.
El amor por el cine está en el eje de Un importante preestreno que fue presentado por su director Santiago Calori (uno de los fundadores de la revista “La cosa”), quien rescata toda una época de la cinefilia, la censura y otras divertidas curiosidades que brindan distribuidores, críticos y fanáticos.
Del gran cineasta, escritor, poeta, y trashumante artista de vanguardia, Alejandro Jodorowsky, se pudo ver la impactante La danza de la realidad, presentada por el realizador y dibujante Roberto Poy, quien trajo además un work in progress del documental que está haciendo sobre este celebre artista.
Igualmente y ante sala repleta, el domingo 4 se conoció la versión definitiva de Ciudadano Piria, del cineasta argentino Gustavo Mendoza, sobre la figura fascinante y enigmática de Francisco Piria.
Del director y productor Marcelo Céspedes llegó el singular testimonio de La ballena va llena, en el que retrata como el colectivo artístico Estrella de Oriente, que el propio director integra junto a Juan Capurro, Tata Cedrón y Pedro Roth.
Desde Brasil también estuvo el periodista, crítico de cine y programador del Festival de Gramado, Marcos Santuario.
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