
Zurab Pololikashvili no arroja la toalla y aspira a perpetuarse en el cargo de secretario general de la OMT, ahora ONU Turismo. Tiene en contra a sus antepasados en el puesto, que claman por su retirada, pero él no pliega velas.
Ni los turbios asuntos en los que se ha visto envuelto, desde el escándalo con Aldama (durante la pandemia Pololikashvili envió una carta al presidente de Aena para que en el aeropuerto de Madrid-Barajas se realizasen pruebas PCR a través de una de las muchas sociedades de su amigo Víctor de Aldama) a las mascarillas de República Dominicana pasando por el viaje con Javier Hidalgo a San Petersburgo, ni el intento de mudar la sede de la OMT a Arabia Saudita desde Madrid, frenan las ansias de poder del georgiano.
España no votará la candidatura de Pololikashvili en las elecciones del próximo mes de mayo, y por tal motivo Zurab ha recurrido al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero para que le eche una mano con China para que apoye su candidatura
No solo para que lo vote China, sino también para que el gigante asiático presione a los países africanos de su influencia, tal como adelanta en la apertura de la edición de hoy martes el periódico The Objective.
Para contentar a Zapatero, el secretario general de la OMT le organizó recientemente en la sede de este organismo un homenaje por la contribución al turismo, eso reseña la placa, del expresidente del Gobierno de España.
Al acto, que resultó deslucido y un tanto esperpéntico, no acudió ningún representante de organizaciones públicas de España.
Los empresarios turísticos de España y los altos dirigentes del turismo latinoamericano apoyan la candidatura que encabeza la ex secretaria general de Turismo de México, Gloria Guevara, pero ni tienen derecho a voto ni se van a implicar en campaña porque su poder de influencia no llega a África, continente clave en unas elecciones que tampoco les quita el sueño.
La alianza de Rodríguez Zapatero y Pololikashvili no es nueva, ya que se conocen desde hace tiempo, coinciden a menudo, comparten manteles con frecuencia y se entienden a las mil maravillas.
Potenciar el turismo en Georgia, una función que realizó con escaso éxito, es el único vínculo que tiene Pololikashvili con el sector turístico, pero poco más. Anteriormente trabajó en el sector financiero y presidió un equipo de fútbol en su país. Es incuestionable, en cambio, que Pololikashvili ha sabido moverse entre bambalinas y colocarse estratégicamente cerca del poder.
Fuente: The Objective
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