Darío Queirolo /// En estos días se escucha a varios empresarios del sector turístico uruguayo burlarse de las declaraciones de la Ministra de Turismo de Uruguay, Liliám Kechichian, realizadas el año pasado y en los meses previos al Mundial, respecto a que Uruguay debía prepararse para recibir turistas que, llegados a Brasil por la Copa del Mundo, luego extenderían sus viajes a países limítrofes. Muchos turistas europeos han hecho eso, aunque en su mayoría han permanecido en Brasil, más que nada en Río de Janeiro, o en otros destinos famosos en Brasil, como las Cataratas del Iguazú o Salvador de Bahía.
Otros extendieron su viaje a Buenos Aires, y muy pocos a Uruguay, lo que motivó críticas a la Ministra, en especial algunos empresarios del sector hotelero, por haber generado expectativas que hasta hoy no se han cumplido.
Leyendo las declaraciones realizadas por la Ministra tiempo atrás, se puede decir que las críticas son exageradas, ya que lo que Kechichian expresó fue un objetivo y un deseo del Ministerio, pero nunca una aseveración de que andanadas de turistas llegarían desde Brasil, durante o luego de la Copa del Mundo.
¿Alguien tiene la culpa?
Si los extranjeros no eligieron a Uruguay en pleno invierno, es porque al país aún le falta crear productos y ofertas de peso, realmente de peso, como para lograr que turistas de todo el mundo, en esta oportunidad más que nada fanáticos del fútbol, elijan a ciudades uruguayas, con frío y bajo lluvia, por sobre las soleadas ciudades brasileras, o sobre la nutrida oferta de entretenimiento que ofrece Buenos Aires.
Sería muy positivo para el futuro del turismo uruguayo que el tiempo y energía que se le dedica a la crítica, se volcara a idear nuevos productos, o a la creación de propuestas para que, junto al Ministerio de Turismo y a las Intendencias de cada departamento, se presenten oportunamente en el exterior cuando eventos como la Copa del Mundo, o las próximos Juegos Olímpicos en Río, tengan lugar.
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